La legendaria frase del HOMO.


A Carla, luchadora incansable "pro-mujer" o siendo más precisa "contra-homo", le fastidia reconocer que estamos en desventaja genética con ellos. ¿Cómo es esto? Os lo aclararé.

Carla siempre se extiende en sus adoctrinamientos "pro-mujeres" o "contra-homos":

—Chicas, hay una cosa que es incluso más evidente que la ineptitud generalizada del HOMO... Y es que nosotras somos infinitamente mejores que ellos en todo.

—Menos en el fútbol, Carla... En eso son unos hachas... —La interrumpe siempre Ane.

—¡¡¡POR DIOS, ANE!!! Me refiero a las cosas importantes de la vida.

—Pero eso dependerá... Para los HOMOS el futbol es importantísimo. Podría decirse que lo más importante del mundo, Carla.

—Eso es por la manifiesta ineptitud de la que os hablaba, Ane. ¿Lo entiendes ahora?

—Claro, visto así... pues sí. Pero entonces ¿por qué se salen siempre con la suya? ¿No será que no son tan ineptos como dices?

—Ya les gustaría a ellos Ane, pero ineptos lo son hasta la médula... Vamos, que no Ane.

—Y entonces, ¿Cómo es que se salen siempre con la suya?

—Pues por su legendaria frase.

—¿Qué legendaria frase? —Abre los ojos como platos, Ane.

—Pues cuál va a ser... Ane. El "me la pela".

—Ahhh... Ya... Mi padre siempre dice "me importa tres cojon..."

—Exacto, Ane. "me la pela" y "me importa tres cojones" es básicamente lo mismo. Y ahí está donde nos topamos con un mundo infranqueable para nosotras.

—¡Claro! —Cabecea Ane sin terminar de entenderlo.

—¿Lo has entendido, Ane? —Se interesa Carla muy dispuesta a explicárselo en plan tutora de la vida.

—Creo que sí, Carla —duda unos instantes Ane antes de continuar. —Pues que como no tenemos "chiflo" (Ane llama chiflo y cosas asi al pene del homo) pues no nos la puede pelar, Carla.

—¡Exactísimo, Ane! Y esa es nuestra mayor desgracia.

—¡Eso si que no, Carla! —Protesta Ane. —Yo no quiero tener "chiflo" por nada del mundo.

—¡Diossss Ane! A veces te estrangularía.

—Pues prefiero la estrangulación que el pene, Carla.

—¡Por Dios! ¡Qué alguien me sujete! —Se pone de los nervios Carla. —No es eso. Es la consecuencia de no tener chiflo lo que es nuestra desgracia, no el que no lo tengamos, Ane.

—Ahhh... —Hace Ane como que lo ha pillado por fin.

—¡Dios, Neka!... Es que no puedo. ¡Explícaselo tú!

—Ane, es muy fácil. Como carecemos de "chiflo" nos importa todo.

—Claro, claro... que no somos unas pasotas como ellos; que les da lo mismo ocho que ochenta.

—¡Aleluya! ¡Por fin! —Resopla Carla.

—Aunque lo del "chiflo" no les vale para el futbol... —rumia Ane reconcentrada. —Porque el futbol si que no se la pela.

—Ane, esto sólo vale para las cosas importantes... El futbol es insustancial, como el homo. ¿Lo tienes ya? —explica Carla en última instancia.

—Sí, sí... Ahora sí, Carla. Que es mejor ser mucho mejores que los homos que tener "chiflo". En eso te doy toda la razón. Un chiflo no es para tanto, aunque molan, claro.

—Neka, por favor... Pide una docena de limoncellos. Estoy agotada. O cabreada. O las dos cosas.

Y por hoy lo dejaré ahí... aunque nos tomamos los limoncelos y hubo más... claro.

Chao... MUA, MUA




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